martes, 27 de mayo de 2008

Pantallas y Proyectores




PANTALLAS Y PROYECTORES




Los proyectores de vídeo se pueden utilizar para ampliar la imagen del televisor o las películas del reproductor de DVD o Blu-ray, de modo que podamos verlas en una pantalla más grande como si fuéramos al cine. Estos aparatos, combinados con un buen equipo de altavoces, logran el efecto ‘home cinema'. También puede ampliar la experiencia de los videojuegos, reproduciendo las imágenes en una pantalla mucho más grande y con mucha calidad. Estos dispositivos tienen también un gran enfoque profesional, ya que son muy útiles para proyectar presentaciones o vídeos directamente conectando un ordenador portátil

El problema de los proyectores de vídeo es la fragilidad de su lámpara. Este componente es uno de los más delicados y caros de todo el aparato, a veces hasta un tercio del precio total del mismo. A pesar de los cuidados que podamos tener con la lámpara (como no tocarla con los dedos, evitar que entre polvo, o no mover el proyector con la lámpara todavía caliente), es común que después de varias horas de uso -normalmente entre 1.000 y 2.000 horas-, acabe estropeándose. Cuando compres un proyector ten en cuenta la vida útil que tendrá, el precio que tiene y la dificultad o facilidad de recambio de la lámpara por nosotros mismos.

Actualmente destacan dos tipos de tecnologías para generar imágenes en los proyectores: LDC y DLP. Los proyectores LCD crean la imagen haciendo pasar la luz por tres pequeños paneles LCD, con los que componen la imagen general que es proyectada posteriormente en la pantalla. Aunque es una de las tecnologías más eficientes, es perceptible un efecto de pixelación de las figuras y tiene una vida más útil algo más limitada que otras tecnologías.

Los proyectores DLP (Digital Light Processing) crean la imagen con espejos microscópicos dispuestos en una matriz sobre un chip semiconductor, representando cada pixel de la imagen proyectada sobre cada espejo. Este tipo de reproductores tienen la ventaja de son más ligeros que los LCD y realizan una excelente reproducción de color pero los precios de estos proyectores, generalmente son bastante altos.

Uno de los aspectos más importantes es la resolución de la imagen que proyecta. En función del uso que vayamos a darle, necesitaremos más o menos resolución. Este parámetro se representa con el número de píxeles que produce el dispositivo, expresado en dos valores, los píxeles horizontales por los verticales. Lo normal es que la resolución ronde los 1024x768 píxeles, aunque si son compatibles con HDTV tendrán que proyectar una imagen de alta calidad de 1280x720 o 1920x1080 píxeles.

Otro de los factores clave que hay que tener en cuenta es la luminosidad del proyector. De hecho este es uno de los factores que más encarece el dispositivo y que condiciona la calidad del mismo. La luminosidad depende del número de lúmenes que soporte el aparato y cuanto más tenga, mejor. Si este parámetro es alto, podremos ver las imágenes casi a la perfección sin necesidad de que la sala esté en oscuridad total o parcial, y nos permitirá ampliar la imagen sin notar excesiva pérdida de calidad. Para un proyector doméstico, los lúmenes tienen que oscilar entre 1.000 y 1.500.

El contraste, al igual que en los televisores comunes, es un factor importante para ver las imágenes con más calidad y mejor definidas. El contraste de la imagen hace referencia a la diferencia entre el negro y el blanco. El fotografía el estándar es 100:1 (el punto blanco está 100 veces más iluminado que el punto negro), pero en estos dispositivos tiene que ser mucho mayor. Lo normal es que la proporción de contraste sea 1000:1 o 1500:1

Los proyectores presentan múltiples conexiones para poder conectar el dispositivo que reproducirá las imágenes. Todos los proyectores tienen que tener la conexión para el ordenador, VGA y la S-vídeo, aunque será mejor si además posee conexión DVI y HDMI para conseguir imágenes en alta definición.

Pantallas LCD:

LCD son las siglas de “Liquid Cristal Display”, pantalla de cristal líquido. Fue descubierto por Fredeich Rheinizer en 1888. A mediados de los años 60, con la técnica más avanzada, los científicos llegaron a dominar esta tecnología al comprobar que, gracias a un estímulo externo, cambiaba las propiedades de la luz al atravesarlo. Estos cristales comenzaron a utilizarse en las calculadoras, relojes digitales y posteriormente en ordenadores portátiles. El funcionamiento es relativamente sencillo: en la pantalla LCD hay dos filtros polarizantes, con filas de cristales líquidos que forman 90º entre ellas. Según apliquemos o no una corriente eléctrica, la luz pasará o no a través de ellos (siendo el segundo filtro el que permitirá el paso de la luz que haya filtrado previamente el primero de ellos: dos filtros de este tipo colocados perpendicularmente no permiten el paso de la luz, así que el segundo debe girar para permitir el paso de la luz en las zonas necesarias). Para conseguir color, además se emplean tres filtros adicionales (rojo, verde y azul) y las diferentes variedades de los colores se obtienen aplicando diferentes voltajes a los filtros.

Patallas TFT:

La técnica más utilizada en los monitores es TFT “Thin Film Transistor”. Se
basa en transistores individuales (conmutadores) que gobiernan cada píxel del
display. La luz es emitida por los transistores y, mediante el bloqueo de unos
filtros RGB activos colocados de forma lineal sobre las superficies
mencionadas, se consigue el tono del color del punto.

VENTAJAS

Espacio:
Los monitores TFT no utilizan el tubo de rayos catódicos, necesario en los CRT, por los que su profundidad se reduce a unos pocos centímetros.

Consumo:

El consumo de los monitores TFT es inferior al de los convencionales. Si tomáramos una referencia en el tiempo de 5 años, el ahorro es significativo, el consumo de electricidad en un 80%. Como las emisiones de calor del monitor TFT son casi nulas, el ahorro de aire acondicionado oscilaría en torno al 75%

Confortabilidad:

Dado que en un TFT el refresco de la pantalla no es necesario se evita el
constante parpadeo de la pantalla y las emisiones electromagnéticas, lo que
unido a los reflejos reducidos y el poco calor que desprenden mejora
apreciablemente de las condiciones de trabajo.

Geometría:

A diferencia de un monitor de rayos catódicos CRT, en un TFT está asegurada
la ortogonalidad de la pantalla.

Área de visión:

Una pantalla LCD de 15” permite trabajar con la misma resolución y tamaño
práctico que un monitor de 17” tradicional: el área visible abarca la totalidad de
la pantalla y desaparecen los márgenes negros tradicionales en os CRT. De
este modo un monitor TFT de 15” equivale a un CRT de 17” y un TFT de 17”
casi a un 20” tradicional.

Foco
El enfoque es uniforme en toda la superficie de la pantalla TFT y la definición
de línea es muy superior a la que se consigue en los CRT.

Color
Esta es otra característica demoledora a favor de los TFTs. Los colores que se
consiguen son de una pureza tal que es imposible conseguirlos en un CRT.

By Nesto

No hay comentarios: